El robo del agua (mito)

 Cuenta un mito yaqui que, en los primeros tiempos, el agua corría libre y abundante por toda la tierra. Las personas no tenían que esforzarse; solo bebían y sembraban fácilmente.

Sin embargo, algunos hombres comenzaron a desperdiciarla y ensuciarla.

Entonces, los seres de la naturaleza (espíritus llamados surem) decidieron que el agua debía ser protegida. Reunieron toda el agua del mundo y la guardaron dentro de una gran montaña, para que los humanos aprendieran a valorar ese recurso.

Al darse cuenta de que sin agua no podían vivir, las personas se organizaron. Buscaron ayuda del venado, un animal sagrado para los yaquis.

El venado, con su fuerza y agilidad, golpeó la montaña con sus pezuñas hasta hacer una grieta. Por esa grieta comenzó a salir agua en forma de ríos, pero solo la suficiente, no tanta como antes.

Desde entonces, el agua ya no es infinita ni fácil de obtener.

Las personas deben trabajar, construir canales, cuidarla y compartirla para poder vivir.




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